El Due Diligence inmobiliario es un paso fundamental para cualquier persona interesada en invertir, ya sea en viviendas, terrenos o inmuebles comerciales. No obstante, muchos compradores pasan por alto detalles que, con el tiempo, pueden poner en riesgo su inversión. Por lo tanto, realizar una revisión adecuada es imprescindible para evitar pérdidas patrimoniales y conflictos legales.

¿En qué consiste el Due Diligence inmobiliario?

Este proceso implica revisar y analizar toda la información legal, técnica y financiera relacionada con la propiedad. Así, puedes asegurarte de que la adquisición es segura y libre de sorpresas. Además, un Due Diligence bien realizado permite negociar con información clara y sólida.

Errores frecuentes durante el Due Diligence inmobiliario (y cómo evitarlos)

No revisar la situación legal de la propiedad:

Con frecuencia, se adquiere un inmueble sin comprobar si existe alguna restricción legal. Por ejemplo, pueden existir embargos, litigios pendientes o problemas sucesorios. Para evitar esta situación, siempre debes revisar la cadena de títulos y solicitar el Certificado de Libertad de Gravamen en el Registro Público de la Propiedad.

Omitir la verificación del uso de suelo y permisos:

En ocasiones, se compra una propiedad sin comprobar si el uso de suelo coincide con el proyecto previsto. Por ello, antes de cerrar el trato, consulta el certificado de uso de suelo y asegúrate de que existen los permisos municipales apropiados.

Descuidar las condiciones físicas del inmueble:

Muchas veces, se ignoran vicios ocultos o daños estructurales. No obstante, una inspección profesional puede detectar problemas antes de firmar. Así, evitarás gastos inoportunos y sorpresas desagradables posteriormente.

No analizar el mercado y la plusvalía:

Es habitual dejarse llevar por el entusiasmo y no investigar el entorno de la propiedad. Como resultado, algunas personas adquieren inmuebles con bajo potencial de crecimiento o rentabilidad. Por eso, realiza un análisis comparativo de mercado y estudia la infraestructura y proyecciones urbanas de la zona

Ignorar los gastos asociados:

No basta con conocer el precio de compra. Muchas adquisiciones resultan más costosas de lo previsto, pues no se calcula el total de impuestos, escrituras, mantenimiento ni honorarios de gestores. Por consiguiente, pide un desglose completo de todos los gastos y evita sorpresas en el cierre de la operación.

Prescindir de la asesoría profesional:

Intentar ahorrar en abogados o asesores lleva a errores fundamentales. En cambio, contratar expertos en derecho y bienes raíces reduce riesgos y permite anticipar problemas legales que podrían surgir a futuro.

Pasos recomendados para un Due Diligence exitoso

  1. Solicita y revisa toda la documentación legal e histórica del inmueble.
  2. Confirma la identidad y facultades legales de los vendedores.
  3. Verifica los pagos de servicios y la ausencia de adeudos.
  4. Realiza una inspección física y técnica exhaustiva, apoyándote en profesionales.
  5. Analiza la ubicación, entorno y proyecciones del área.
  6. Solicita asesoría legal e inmobiliaria desde el primer momento.

Conclusión

En definitiva, el Due Diligence inmobiliario es mucho más que un trámite. Cuando sigues estos pasos y evitas los errores frecuentes, puedes tener la certeza de que tu inversión será sólida y sin riesgos innecesarios. Si necesitas apoyo profesional, el equipo de Chacón Buffete de Abogados está listo para guiarte y proteger tu patrimonio en cada etapa del proceso.

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